
| Algemas Sidónio Barreto, s. j. Meias Sidónio Barreto, s.j. Mulher com filha ao colo em Dezembro M. C. Alvarez Metamorfoses Artistas Congregagos ldª |
|
|
Num filme de vampiros de um brat
movie «menor» — John Landis, Innocent
Blood — sou apanhado por uma ideia. A boa vampira (Anne
Parillaud) e o polícia que arrasta teimosamente as suas debilidades
físicas atrás da verdade de que não desiste (é
o real atrás da verdade) cabem na cama juntos. Parece-me (não
estou certo da lembrança) que estarão mesmo algemados
por equívoco. Suponhamos que sim.
Devaneio a propósito de meias,
por ter lembrado a Carroll dos
39 Degraus, e, estou em crer, já nos arredores da
Dietrich (O Anjo Azul).
O filme é americano, velho-clássico, e em vários episódios. Ocorre-me persistentemente que é do «mestre da elipse»; mas penso que não deve ser e explico-me por uma transferência de meias (a Garbo em Ninotchka) o erro em que talvez consentisse. Um milionário lega a cada um de uma meia dúzia de desconhecidos um milhão de dólares. Um dos beneficiários da lotaria é uma prostituta. Iremos vê-la entrar no hotel ao fim do dia, como é seu hábito, e no quarto despir-se com os gestos profissionais do strip-tease meio informal (daí, as meias). Está cansada, mas não esgotada. É esta a sua rotina. Exultação não há nenhuma. Poupa-se atrás do corpo que é boi ou tem enxada, e muito ciente de que cabem 24 horas num dia. Descartada a terrível artilharia feminina, compreendemos que o quarto está vazio, e que, pela primeira vez desde há muito, vai dormir consigo mesma. A fisionomia social do ofício significa a libertação do ofício, pela repetição fiel da sua mímica exacta. A repetição escrupulosa com o sentido ao contrário revela o gestus civil — a simplificação levantada ou a fórmula matemática que Brecht gostaria que integrasse a linguagem do teatro épico. Sem a repetição ignorar-se-ia. Ficaria escondido nas evidências da Grande Doxa. Qualquer coisa como a vida serviu de ensaio a esta estreia. Conforme os eventos e os auspícios, a natureza social é teatro social e mesmo Lubitsch touch. O cinema e algumas outras artes podem ser deliberadamente agoiros, direcções e favores desse tipo? Pude verificar algumas referências. O filme, de sketches, e cada um com seu realizador, é If I Had a Million, de 1932. O episódio de Lubitsch não é este. MULHER COM FILHO
AO COLO, EM DEZEMBRO
Onde quer que esteja a mãe debruçada sobre a filha, o Natal pousa e repousa. Nos longos dedos da mãe sobre os cabelos da filha, o Natal mora e demora. Filha dormida na mãe. repetição de Belém: o Natal feito e perfeito. (A.M. Pires Cabral, O Livro dos Lugares e outros Poemas,
Mirandela, João Azevedo Editor, p. 40)
Sin la énfasis declamatoria, muy típica de lo discursivismo de Algures a Nordeste (1974), pero apaciguados también los mecanismos de «abstracción» no miméticos (combinatoria y simplificación, elementales y fragmentos, yuxtaposición, colage y serialismo, exposición como que didáctica o lógica que va hasta la herejía de la paráfrasis, etc.) que ocurren sobremodo en Solo Arável (1976) y Trirreme (1978) — sin olvidar el léxico especial, que no es lírico sin haber sido lítico, o no es mundo sin haber sido léxico («tosca disciplina», «malha», «cidades minerais», «água assídua», etc.) —, este poema es uno de aquellos (y muchos son) que en Boleto em Constantim (1981), Os Cavalos da Noite (1982) y O Livro dos Lugares (1999) abandonan aquella retícula o cuadrícula formal modernista que unifica el espacio de «representación», y somete lo «representado» a condiciones no miméticas de exposición. «Mulher com filha ao colo, em Dezembro» hace confianza en la palabra gnómica, en la transmutación de la circunstancia real-visible en un símbolo, en la estrofa y en la rima. Sin embargo, y a juzgar desde luego por el raspante sonido, el maestro artesano coge su madera de la misma árbol: la secada y envejecida (convertida, es decir, en una madera durísima) se reconoce en la madera blanda y como que recién cortada. Indiferente a la frontera teórica entre mimese y procedimientos, la poesía de Pires Cabral permanece en «Mulher com filha ao colo» (título de pintor) fidelísima a la noción de que todas sus «cosas» se hacen con sustancias descastadas. Este es un poema muy corto (tres cuadras o quizás tres dísticos), muy parco de palabras, las cuáles además se repiten — y, cuando se no repitan ellas, los procesamientos son reiterados, mezclando la forma más humana de la rima y de lo refrán con la forma, menos humana, de la repetición modular. Así es que ‘mãe’ surge como la palabra rima de los primeros versos de lo dístico y ‘filha’ la palabra rima de los segundos (todos con siete sílabas métricas), exceptuando la tercera estrofa, onde ‘mãe’ halla su eco rimático, normal, en ‘Belém’. Lo refrán es un verso más de siete sílabas, sometido a partición (4+3), lo cual comportaría, si el no fuera bipartido, una rima interna y derivada (pousa/repousa; mora/demora; feito/perfeito). Es necesario enfatizar que lo refrán lo es menos por lo sonido que pelo procedimiento que cabe dentro de una misma «conceptuación». La repetición literal (y vertical) abarca tan sólo lo sintagma ‘o Natal’, estableciendo por ese modo una concatenación entre las tres estrofas, que la lírica de los trovadores conoce como siendo de tipo capdenal. Lo tema o la simbólica (Navidad y Natividad) y los procedimientos trovadorescos (aún que aproximativos, evocando la cantiga de amor, la cantiga de amigo y lo villancete) significan naturaleza y traditio, o sea: mimesis, la cual es tanto como origen que (se) repite (y repetición [que] origina). Sin los segmentos instructivos, ni tan poco los probatorios, cuáles se presentan aún en «Onze Meditações sobre a Ira» en este mismo libro, nuestro poema, porque es tripartido, sugiere non solo una totalidad, sino que esa sería un estado completo y sin fallas. La bipartición, cuja linea tajante pasa por la rima de lo «refrán», no acentúa ninguna tensión. Es más bien formal, como solamente formal es la affictio (‘pousa/repousa’, ‘mora/demora’, ‘feito/perfeito’) — como en la alteración orgánica de lo cuerpo de palabra, parece producir un significado alterado de palabra, aún que le sea aparentado. Se trata, antes, de una distinctio, en que la «alteración», siempre positiva, agota enfáticamente la primera palabra. La repetición perfecciona (y eso es abiertamente tematizado en la última elaboración) lo contenido de palabra de lo primero miembro; la plenitud de contenido de lo secundo hace un juicio retrospectivo de lo primero, que habría sido parco. Así, ‘pousa’ e ‘mora’ como que serian acciones puntuales delante de la superior duración de ‘repousa’ y ‘demora’ que los corrigen; así, ‘feito’ poco más significaría do que ‘acabado’ , en contraste con ‘perfeito’, que no solo es ‘concluído’, sino ‘realizado’, ‘pleno’ (perfectum). En verdad, lo «refrán» progresa en dirección de algo que es su telos y su escathon; y los cambios «formales» de la última estrofa lo enfatizan muy bien: dicho «refrán» se sigue de lo dístico como una frase expletiva que asume la fuerza de una evidentia — de una demonstratio ad oculos. La última estrofa evidencia una totalidad linear, o sea direccionada, pero, al mismo tiempo, las tria loca de esta totalidad linear (inicio, medio, fin) son ali mismo negadas en la totalidad circular argumentada por lo perfecto, por la madre y por la navidad: ninguna direccionalidad espacio-temporal, antes algo que reposa sobre si mismo, y como sistema. ‘Madre-hija’ es algo que completa ‘madre’, como perfeito es algo que completa ‘feito’. En madre-hija, la Navidad es una totalidad de relaciones interdependientes. La Navidad no fue dividida, sino convertida en Natividad: una envolvente autotélica, autobastante, cual se goza entre madre y hija, como entes de lo mismo sexo, pero no sexados (cesados) — es decir, de una misma y de una sola naturaleza, creo bien que virginal. Los signos verbales que se aproximan de esta mimese que es fonte de orientaciones internas los veo actuantes a todos niveles: en la fórmula axiomática de lo incipit donde uno deduce que es siempre ‘Natal’ tan solo haya madre, en los procesos durativos, en las señales de atención, protección, cariño y complacencia total que brotan de la madre («debruçada», «longos dedos (…) sobre os cabelos da filha»). Una existencia — o más bien, la existencia — es consecuencia de lugar. Tiempo, mundo y carne (enemigos del alma) pasan a Madre, es decir, a Lugar. Que la hija sea presentada como «dormida na mãe» y nos apercibimos de una vida (de una desprotección), que sin temor puede dejar caer todas las defensas — que puede abandonarse. La madre es nuestra habitación o nuestra patria verdadera, es decir «conforto moral». El tema piadoso, su simbólica (madre/navidad) y su eufemi(ni)zación son unos almacenes de entropía nula, a la imagen (y como no?) de lo Poema aposentado en la «forma». Pero, y como corroborando que cualquier cosa que encierra y limita debe ser expuesta al «infinito», a este poema se sigue de inmediato en el libro un otro titulado «Mater Dolorosa», lo cual concluye con una resalga señalada por los paréntesis: «(Em resposta, a Mãe empresta o rosto)». La faz de la Madre, que por símbolos es toda faz, funciona como antifaz. Lo «perfecto» es un préstamo. Ser un préstamo significa que lo Rosto no es el himen de nuevo intacto, sino que es una máscara, o sea: un tropo; que la mimese se vuelve, diría Paul de Man, en el poder mortal que se figura en la figura. Basta que la hija sea sustituida por lo hijo, y, paradoja notable, la Navidad non será restituida a una normalidad teológico-política, sino que cesará de existir: ninguna suficiencia interna, necesaria y originaria, pero la diferencia: una herida que se profundiza, un alejarse mortal. Lo tiempo no es más el restituir de un ser a si mismo o a una plenitud, mas un proceso entrópico, es decir irreversible, por el cual uno pasa de la mañana al ocaso, y la calor se transforma en frío. «Mulher com filha ao colo» era como un sendero «lógico» desarrollado con detalle impecable; pero, esa «lógica» pronto se transforma en desastre personal: Rasguei-te,
Mãe, ao nascer?
Apostaste em mim debalde a tua aposta? Fiz do teu coração a minha escada? Sonhaste-me manhã — e sou sol-posto? Suspeitaste-me brasa — e sou geada? (Em resposta, a Mãe empresta o rosto.) Fica do tropel
um branco enrugado como um pé sobre os rochedos & sobre coisas que são leis os céus da sombra escura Ali as lácteas tetas imitando ali
o quadril impressivo Do relevo & do recosto uma perturbação mínima da morte & da pompa fria Troféus de quando cederam as árvores à passagem de uma ofuscação de carne caídos do seu mesmo eclipse com as estrelas Fuscos os cristais do arroio na entre passagem de gente para coisa & de eu para ele & um rosto gentil entre a sorte & a formosura Os mil olhos naturais como que na flauta adormecidos & o cadáver do gigante em pequenos & grandes nacos esparzido Alguma treva sólidardida & as ilhas brancas Do branco ilhado da nudez da ninfa o desapego de umas pegadas Uma boca mentida pelo vidro & com menos folhas alguma sombra do raio & o todo peças da grande caça Da velocidade & do desmaio arrebatado que empurra o desejo para um corpo da vista que é uma fereza uma lisonja ficou sonhada Uma quinta de lágrimas ou assim & nas bochechas a língua da poesia & do escarmento O junco é verde & fere-nos a pata capra ausente? a caterva montesinha ausente a muda jactância ausente de corpos de cães de cervos de sede de água Aqui neste mal de um sol, o quê? o filete da toalha Olho as baigneuses & puxadas as árvores para cima & uma mulher de matisse recortada & posta sobre o lustro de um papel ultra-rapaz Mas estão no posto sol da curva de uma carne de flechas emplumada Deusas & deuses que são carne tomados de surpresa pelo instante que é nudez mortal & susceptível Mas ao jasmim que neva opõe-se a barreira genética de um código de barras Uma glória não o retrato dela Renda rota rosa defunta corais & fios de um naufrágio ao natural conchas pedrinhas pedacinhos de ossos déjeuner sur l’herbe Os bramidos argumentos o alento derretido os moldes de um gozo ou os restos de um gozo caídos formas em tosco chamadas a reflexo & logo mudadas outras no grande alinho onde saudosas de si se alegram duplicadas & quebradas em ele gâncias de amor Formas despidas para carne alinhadas alienadas & sem cessar levadas na ronda do ludíbrio O desdém de sentir & o alarde assomam pelo postigo subtil de um rosto mal fechado & do livro chamado metamorfoses |
|